
Declaración lanzamiento campaña concientizacion del Centro Juan XXIII
Desde su formación hace ya más de 5 años, el Centro Juan XXIII ha venido desarrollando distintas iniciativas enfocadas a transformar la conciencia política del pueblo dominicano, con el fin de que tengamos una población comprometida con el cumplimiento de sus deberes y defensora de sus derechos. Muchas de estas iniciativas han estado enfocadas a lograr que los que nos gobiernan, independientemente de bandería política, nos gobiernen bien. Hoy presentamos una nueva iniciativa motivada por el sentimiento de hastío e impotencia que arropa en la actualidad a la sociedad.
Recientemente han ocurrido dos hechos de suma importancia que deberían de llevarnos a todos a la reflexión.
El primero es que, como nunca antes se había visto, toda la sociedad se ha unido en una sola voz en contra de la corrupción. Durante las últimas semanas se han presentado una asombrosa cantidad de reportajes televisivos, denuncias de la prensa escrita y de la sociedad civil, manifestaciones y protestas en contra de actuaciones que aparentan a todas luces ser actos de corrupción pública.
El otro hecho, lamentable por sí solo, es la pasividad del gobierno central ante tales denuncias y el afán de restar importancia a dichos actos, llegando al extremo de cambiar el término “corrupción” por el de “irregularidades” o “indelicadezas”.
Aparenta ser que el problema radica en que nuestros funcionarios públicos desconocen la definición real de “corrupción”. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, corrupción es “la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de las organizaciones en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.
Según el Instituto del Banco Mundial, la corrupción se define como "el uso indebido de servicios públicos para beneficio personal". Esto implica, entre otras cosas, que los empleados de la Administración Pública utilicen los servicios de manera indebida para enriquecerse, o enriquecer a sus prójimos, abusando del poder público que les fue encomendado.
La corrupción tiene efectos negativos que se sienten en todos los niveles de la sociedad: en los niveles de desarrollo económico, social, político y cultural. Contribuye asimismo, al deterioro de la legitimidad de las instituciones democráticas y al desprestigio de la clase política, creando una sensación de inestabilidad por la desconfianza que se genera hacia los administradores de lo público. A diario, la ciudadanía se enfrenta a actos deshonestos cometidos por personas que ocupan cargos públicos. Se crea un ambiente de indignación, desesperanza, apatía, alejamiento de los ciudadanos con respecto a sus autoridades y encarece todo el desarrollo de nuestro país.
Los expertos en educación indican que el problema del sistema educativo dominicano no se ha resuelto por falta de voluntad política, los expertos en energía anotan lo mismo para el sector eléctrico, y si seguimos indagando nos daremos cuenta de que en nuestro país no faltan ni leyes ni recursos para resolver los problemas que nos aquejan, sino la voluntad necesaria para resolverlos.
Gobernar, en pocas palabras, es el ejercicio de la “voluntad política” para hacer lo que conviene al bien común. Es esta voluntad política que tiene que apoyar justamente la sociedad civil, sector privado y medios de comunicación, quienes deben monitorear y presionar para que la voluntad política de cambio sea real.
Se hace necesario que nosotros, los dominicanos y dominicanas comprometidos con el futuro de nuestra nación, exijamos de nuestros gobernantes a una sola voz la voluntad que hace falta para frenar el clientelismo, la impunidad, el nepotismo, en fin, toda forma de corrupción.
Poco importa que tengamos la constitución más moderna de América Latina, si los que representan los poderes del estado no tienen la voluntad de aplicarla. De nada sirve tener comités de ética, departamentos de auditorías, fiscales anti-corrupción, si en el gobierno central no existe la voluntad de exigirles actuar de conformidad a las leyes dominicanas.
Esta campaña que hoy presentamos en sus cuatro versiones persigue llevar el mensaje de que el “Poder de la Voluntad” mejorará la gobernabilidad para combatir la corrupción!
Ya es hora de que exijamos a nuestros gobernantes la voluntad política para servir a la Patria como merece ser servida.
Centro Juan XXIII