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martes, 15 de agosto de 2006

El pasado 20 de Julio del presente año se publicó una noticia muy positiva que merece ser destacada, se trata de un intento de soborno a la jueza Sonja Rodríguez por parte de dos colegas, jueces del Distrito Judicial de Santiago, quienes le ofrecieron un millón de pesos y un vehículo Toyota Camry 2003 a cambio de una decisión judicial. 

La jueza no sólo rechazó el intento de soborno, sino que lo denunció inmediatamente a sus superiores, lo que trajo como consecuencia la renuncia del Presidente de la 3ra. Sala Penal del Juzgado de Primera Instancia y la cancelación del Juez de Paz de la Segunda Circunscripción. La magistrada fue investigada y descargada de toda responsabilidad por la Suprema Corte de Justicia. 

La jueza demostró fortaleza y rectitud de carácter al decir no al Camry que hubiese puesto fin a sus días usando el concho en la 27 de Febrero, y también dijo  no  al millón de pesos que le hubiese generado intereses mensuales de 4 cifras. En cambio, la magistrada de 35 años eligió la angostura del camino correcto diciendo   al ejercicio digno de su profesión,   a su integridad y honestidad,  a su código ético y sus valores morales. 

Todos los dominicanos, especialmente los políticos, los que ocupan cargos gubernamentales y los grandes lideres, tenemos el deber de poner en alto nuestra dignidad como ciudadanos y enaltecer la Patria condenando la corrupción en todas sus formas y manifestaciones. 

La magistrada Sonja actuó de manera ejemplar asumiendo una actitud de rechazo y combate a la corrupción, demostrando integridad y valor ante el riesgo de perder su trabajo y crearse  enemigos. Su ejemplo nos merece respeto y admiración.  

Esperamos que con este precedente nadie se atreva a plantearle propuestas corruptas, y si así ocurriere, que los valores y principios gobiernen nuevamente sus decisiones….como debe de ser, en este y en todos los casos. 

El rol de la familia es vital para vencer la corrupción elevando el nivel de madurez y calidad humana de los dominicanos, especialmente en los infantes. Así vemos que el padre de Sonja era maestro de escuela y su madre ceramista, seguramente le forjaron desde niña el carácter y los valores que hoy la distinguen como una persona integra. 

Javier Gautier
Centro Juan XXIII

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