Se puede decir que soy una soñadora, pero creo que en la vida si vas a soñar, sueña a lo grande. He oído por ahí, a personas decir, apunta al sol, que si fallas, seguramente alcanzaras alguna estrella.
Me gustaría vivir para ver como nuestro nivel de analfabetismo sea menor al 10%. Saber que los niños y niñas salen de las escuelas con un alto nivel de amor patrio, íntegros, honestos, respetuosos de la ética, competitivos, y educados para nuestra sociedad con conocimientos de nuestros éxitos y fracasos, para que no cometan nuestros errores.
Contar con la tranquilidad de saber que nuestros hospitales están dotados de medicinas, un personal altamente calificado, y orgulloso y feliz de hacer tan importante labor. Equipos en buen estado con su personal bien entrenado. Un proyecto de medicina preventiva que abarque todas las edades, sexo y estratos sociales.
No tener que comprar inversores, plantas, baterías, para suplir nuestras necesidades básicas de cada día. Y contar con energía eléctrica continua, regulada, no subvencionada, pero, a un precio justo. Que cada persona pague lo que consuma.
Poder salir a caminar por las calles en las tardes, sin tener miedo a perder la vida por un celular. No tener que vivir enjaulados en nuestras propias casas. Poder parquear nuestros vehículos sin que ningún personaje nos obligue a pagarle por “cuidarlo”. Sentirnos que podemos contar con una policía capacitada, equipada y reconocida por su labor.
Transitar por las calles, tranquilamente, sin preocuparme por los hoyos, badenes, semáforos sin energía o averiados. Que cuando se este reparando una vía, no sea un trabajo eterno, sino, que sea eficaz, rápido y con calidad. Confiar, que el presupuesto destinado para estos fines sea el justo y que no nos sintamos que cada hoyo que se tape nos cueste dos, tres y cuatro veces mas de lo real.
Poder organizarnos a largo plazo, que la familia dominicana pueda trazarse metas a largo plazo, sin preocuparse, que cada cuatro años las cosas puedan cambiar, que la estabilidad económica no sea un sueño, sino una realidad.
Sentirnos orgullosos de nuestros gobernantes, sentirnos tranquilos al saber que ponen el bien común por encima de cualquier interés particular al momento de tomar cualquier decisión.
Saber que si alguno de ellos cometiera algún hecho incorrecto, será expuesto, juzgado y castigado. Contar con que vale mas ser honestos que tigueres, y que la ética y la integridad serán de los valores principales en cualquier funcionario.
Yo me imagino que muchos de ustedes sueñan con esto y mucho más, para nosotros, nuestros hijos, pero, sobre todo, para nuestra patria. En esta época de lucecitas, regalos, fiestas y propósitos para nuevo año, sería interesante que cada uno de nosotros sueñe y escriba la patria de sus sueños. Después que hagamos esto, estaremos más cerca de alcanzar ese sueño. Sabiendo, que si soñamos en grande y fallamos, por lo menos llegaremos a una estrella.
Sarah Cabral
Centro Juan XXIII
Por una patria servida como se merece.