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sábado, 01 de septiembre de 2007
Hace ya algunos meses que veo con cierta perplejidad como la propaganda política de los precandidatos presidenciales empieza a arroparnos, aún cuando todavía falta más de un año para las elecciones. Pero ese no es el punto en el que me quiero enfocar (ese tema solo daría para escribir varios tomos enciclopédicos). Lo que más me ha llamado la atención ha sido lo rozagantes y saludables que estos individuos aparecen en sus vallas, presentando una imagen con la cual pretenden atraer a los votantes, como si de un concurso de belleza se tratara el asunto.
Esto es posible gracias a un programita muy conocido por los publicitas llamado Photoshop, en el cual es posible hacer desaparecer arrugas, suavizar las facciones y hasta reducir kilos de más en la fotografía de una persona con el fin de hacer parecer más atractivo al sujeto en cuestión. Todo esto con una facilidad y rapidez increíbles.
Yo quisiera saber si a los creadores de dicho programa no se les ha ocurrido una versión un poco más avanzada, que moldee más allá de las apariencias, sino que permita al usuario moldear también el carácter, las intenciones y los valores de una persona. De mi parte yo sería el primero en apuntarme para adquirir esta nueva versión y aplicársela a nuestros pre-candidatos, pues ese es el tipo de cambio que realmente necesitamos.
Ya estamos hartos de que nos vendan sueños y nos engañen con apariencias, de que nos quieran vender a los candidatos como el nuevo sabor del mes. Lo que el pueblo Dominicano realmente necesita es una nueva clase de políticos. Políticos que sean capaces de gobernar guiados por lo más nobles valores y principios patrióticos, donde el bien común sea su máxima, no solo durante la campaña, sino también durante su gestión.
Este “cambio radical extremo” no puede limitarse a los candidatos presidenciales, sino que tiene que abarcar a todos lo que pretendan ser parte de un equipo de gobierno (a veces se nos olvida que una persona no puede gobernar sola y nos olvidamos de evaluar a los individuos con que contará el Presidente para poder hacer su gestión).
Pero en lo que llega esta nueva versión de Photoshop tenemos que actuar, pues no podemos quedaros sentados esperando que Bill Gates resuelva nuestro problema. Es ahora cuando los hijos de Quisqueya tenemos que despertar de nuestro letargo y hacernos sentir con más fuerza que nunca en al ámbito político para que el mensaje llegue fuerte y claro a todos los aspirantes presidenciales: no hay Photoshop que valga, para conseguir nuestros votos tendrán que demostrar su calidad de carácter, de intenciones y de valores.
Jorge Aguayo Saladín
Centro Juan XXIII
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