“Un objetivo sin un plan es tan sólo es un deseo.”
Con esta frase inició el Profesor Luis Betancourt su exposición “Maneras de alcanzar los Objetivos Nacionales de Seguridad en un taller realizado en días pasados por el Center for Hemispheric Defense Studies (CHDS) en esta ciudad capital.
Curiosamente, decía el experto en seguridad que tenemos miedo a la palabra ya que generalmente nos recuerda a la inseguridad.
Puso de ejemplo el hecho de que no nos gusta comprar seguro de vida porque nos recuerda la muerte, etc.…
Sin embargo, es preciso pensar, planificar y sobre todo accionar a favor de la seguridad. Y es que seguridad es prevención. Es vital, anticiparnos a las situaciones de peligro por si es preciso afrontarlas, para salir airosos de las mismas.
Debemos fortalecer mecanismos de respuestas ante cualquier conflicto que nos encontremos. No basta contar con buenos recursos tanto humanos como materiales. Es preciso facilitar mecanismos de comunicación entre los diversos actores de la nación para optimizar resultados. Se ha demostrado incontablemente que la unión hace la fuerza.
Hay que reconocer lo realizado y juntos buscar puntos esenciales de ejecución.
La seguridad es un proceso continuo, que ha de tener elementos estratégicos para lograr tener y mantener los objetivos nacionales.
Y en este ciclo, es fundamental tener un flujo continuo entre objetivos y resultados, haciéndonos la pregunta en cada situación referente a los distintos aspectos de la vida nacional:
Son los objetivos respuestas a los intereses nacionales?
Y en este momento de respuestas, la Sociedad Civil ha de estar presente procurando transparentar en sus apreciaciones pero acompañada de acciones los siguientes puntos:
La Eficiencia: aquella que mide los procesos.
La Eficacia: la que cuantifica los avances logrados y en que magnitud.
La Efectividad: la que observa los resultados y efectos en la Sociedad.
Y entonces, coordinar esfuerzos. Otra frase de impacto del Sr. Betancourt fue: “Por mas buenos que sean los recursos que contemos ya sean humanos y materiales, hace falta la humildad para establecer mecanismos de coordinación.
Tal como se define Coordinación.
Capacidad de articular de forma ordenada y eficiente de las Instituciones Gubernamentales, No gubernamentales con la Sociedad Civil para alcanzar un objetivo común, y que éste sea a favor del Bien Común.
El Objetivo que ha de medirse, definirse en el tiempo y en la forma, para luego ser objeto de evaluación y mejoramiento en consecución los mejores fines nacionales.
Antes de concluir estas líneas, pasemos revistas a los Objetivos del Milenio que suscribimos con las demás naciones en la Declaración Conjunto del 2000 de la Naciones Unidas:
1. Erradicación de la Pobreza extrema y el hambre.
2. Lograr la educación primaria universal.
3. Promover la equidad entre géneros y el apoderamiento de la mujer.
4.Reducir la tasa de mortalidad infantil.
5.Mejorar la salud materna.
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
7.Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente.
8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Observando estos objetivos que hemos hecho propios en este convenio internacional, habría que preguntarse: Tienen estos objetivos un plan definido, o tan solo son buenos deseos?
La respuesta es nuestra!
Leonor Asilis
leonor.asilis@gmail.com
Centro Juan XXIII