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| Wilson Morfe |
Podríamos definir el transporte como el proceso mediante el cual la oferta y la demanda de bienes y servicios se logran poner en contacto para satisfacer sus necesidades. Por su parte, el tránsito se refiere a cómo ese transporte se materializa: vehícular, marítimo, aéreo, digital, etc.
La misión de la AMET es regular ese transporte para que su costo (económico, social y ecológico) sea mínimo.
El devenir y las malas decisiones han llevado a AMET a hipertrofiar su función de fiscalización, al extremo de que si entramos en su página web nos encontramos que la Subdirección de Fiscalización no existe como tal, es decir, la AMET actual es básicamente fiscalización y la planificación y la normativa de transporte han devenido en accesorias. Para decirlo en su propio lenguaje, AMET ha terminado siendo pito y seña.
Veamos ahora qué se podría hacer desde el ámbito de cada una de las Subdirecciones para mejorar la calidad del servicio ofrecido.
Planificación
AMET debe elaborar planes que incidan en la oferta y demanda de transporte, entre ellos, incentivar las rutas escolares, la ciudad percibe el periodo de vacaciones escolares.
Aunar esfuerzos con las dependencias del Estado para que presten sus servicios vía Internet y promover entre la población ese servicio. Ser creativos, aprovechar los avances en las comunicaciones y promover el comercio electrónico.
Normativa de Transporte
Centrar sus esfuerzos en establecer un Sistema Integrado de Transporte, en el cual una entidad colecte los pasajes y celebre contratos con las empresas transportistas, las que recibirían su pago por los kilómetros servidos bajo las condiciones y la calidad establecidos en el contrato, no por la cantidad de pasajeros que transporten. Ese marco legal propuesto es garantía de calidad en el servicio de transporte público.
Fiscalización
La señal de tránsito que puede ser violada impunemente es preferible removerla.
La AMET ha ido perdiendo la autoridad por desaciertos y porque ha extendido su radio de acción más allá de lo que sus recursos humanos se lo permitían.
En ese sentido proponemos algunas acciones que ayudarían a devolver esa autoridad perdida.
• Reagrupar la Policía Metropolitana (PMT): No se justifica que Hato Mayor, por citar un ejemplo, tenga PMT mientras el polígono central tiene carencias. La presencia de AMET debe ser tal, que el infractor sea castigado siempre que cometa la falta.
• Dejar que los semáforos funcionen: La ley 241 prohíbe bloquear la intersección. Estar presentes para sancionar al infractor, pero dejar funcionar los semáforos. Y si por razones extremas se requiere que el PMT dirija el tránsito, entonces apagar el semáforo, pues de lo contrario estamos restando autoridad al semáforo e incentivando que se le irrespete.
• Priorizar las infracciones: No se justifica que se multe por el uso de celulares cuando la regla es que se puede violentar el rojo o que la ley de tránsito no existe para las motocicletas y las voladoras.
Estas son sólo algunas ideas “Por una Patria servida como se merece.”
Centro Juan XXIII.