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viernes, 05 de septiembre de 2008
El liderazgo atañe acción y cambios a nivel del individuo, la organización y la sociedad. El liderazgo es indispensable para el desarrollo.
Un líder podría necesitar adquirir conocimientos técnicos, desarrollar su pensamiento critico y analítico, sus aptitudes de negociación y trabajo en equipo, pero, también podría necesitar desarrollarse por medio de la introspección, reflexión y por medio de la enseñanza por el ejemplo. No basta tener los conocimientos científicos para lograr el cambio.
Para que sea posible el cambio, el líder es el primero que debe cambiar, no podemos esperar un cambio si solo predicamos y no actuamos coherentemente.
Tenemos muchos “líderes” de la boca para afuera, que se muestran empáticos con nuestras dolencias, y después hacen otras cosas por detrás. Es cierto, estos “líderes” parecería tener muchos seguidores, pero, es poco posible engañar a todos todo el tiempo y la verdadera naturaleza de ellos sale a relucir al final. El país no cambiara hasta que sus líderes no cambien, o hasta que la sociedad cambie sus líderes.
El cambio auténtico y significativo sucede cuando tocamos los valores básicos de las personas y sus corazones, no solamente en sus mentes. En algunos casos es mas fácil que en otros, pues afecta nuestros valores mas humanos, por ejemplo, el ciudadano no permitiría una violación a un niño, y actuaría instintivamente e inmediatamente para solucionar la situación, pero, tal vez seria mas tolerante si se trata de corrupción política, pues, consideramos que es un área gris, en la que no sabemos cuales son los valores que ahí juegan.
Podría decirse que ser un líder es una decisión, pues, en un momento determinado se dieron cuenta que la situación debía cambiar y decidieron formar parte activa del cambio, ya sea basados en sus valores, creencias, aspiraciones o sentido de si mismos. El cambio será siempre de dentro hacia afuera. Ahora bien, imaginémonos que ya logramos que el Líder cambie; como logramos que los demás los sigan? También debemos apelar a sus valores, aspiraciones, emociones y creencias, tenemos que servir de catalizadores, crear espacios de reflexión, cuestionar el sistema y que cada uno llegue a sus propias conclusiones, logrando así, llegar a sus corazones.
Un buen líder debe ser capaz de tomar decisiones basados en principios y valores éticos, debe reflexionar sobre su pasado, entender su presente y pensar en el futuro. Lo podríamos visualizar como un hombre viviendo en una burbuja moral, donde la integridad, honestidad, sentido de responsabilidad, justicia social, etc. no podrían verse tentadas. Estar huérfanos de liderazgo puede tener consecuencias muy serias, como frenar la innovación, el cuestionamiento a la situación actual o la iniciativa a cambios.
La misión de los líderes actuales, en mi opinión, es diferente a la de antes. Décadas atrás, un líder podría ser el que liberaba países, ahora tendría la responsabilidad de velar que nuestros gobernantes lo hagan bien, que sean racionales, justos, eficaces, que no permitan la corrupción o antivalores, que exista un balance social. No se trata de una lucha del mas fuerte contra el mas débil o viceversa, es mas bien, buscar el equilibrio, mediar, lograr una relación Ganar Ganar entre el Gobernante y el Gobernado. Y me refiero a lograr una relación integra basada en confianza, entendimiento, honestidad, priorizando el bien común, responsabilidad ciudadana, lineamientos y buen uso de recursos.
Para lograr esta relación, ambos debemos ver los problemas desde la óptica del otro, para poder entender sus necesidades y preocupaciones. Luego identificar los puntos y preocupaciones mas importantes para cada uno, y después evaluar que propuestas podrían dar mejor solución a la situación, beneficiando ambas partes.
Nuestros hijos están apostando a que día a día, paso a paso, líder a líder, hagamos de nuestro país, lo que soñamos que sea.
Sarah Cabral
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