Por entender que somos idiotas, la policía se desentiende del robo de vehículos a los ladrones originales para ser usufructuados por oficiales de la institución.
Por conocer nuestra condición de idiotas, un grupo de funcionarios no idiotas, decidió asumir la quiebra de un banco, violando la legislación vigente y nos penalizaron con una deuda de más de dos mil millones de dólares.