viernes, 12 de junio de 2009
El pueblo indefenso y víctima de la voracidad de políticos y empresarios sin escrúpulos, necesita de una voz que teniendo autoridad de Estado, se levante en defensa de sus intereses.
Desde el año 2001 nuestra democracia cuenta con la figura jurídica del Defensor del Pueblo, una suerte de caballero andante que teniendo condición de noble y pudiendo tutear a la nobleza, ha jurado defender al desvalido, al que marcha de a pie, al que no tiene voz entre los nobles.
Mario Bergés
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